La conductora del bus escolar le gritó, pero esta chica le dio una lección

A veces, la diferencia está en uno mismo y el modo en cómo encara las adversidades

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El mundo de hoy es ciertamente muy competitivo, y cada día crecen las historias de gente luchando por imponerse sobre otras, incluso en lo más insignificante, como el día a día, es decir, como en la rutina.

Esto es muy visible además en los ambientes escolares, no solo entre los muchachos, sino en la relación que se establece entre adultos y jóvenes, puesto que el ejercicio de la autoridad puede escudar muchos malos comportamientos.

Pero ¿quiénes realmente se atreven a marcar la diferencia para hacer del mundo algo más amable? ¿Quienes se encargan de invertir los antivalores en valores? Cada vez parecen ser menos, incluso en las escuelas.

A Lexy Wright, de Missouri City, Texas, una chica de 14 años, le ocurrió algo muy singular. Un día, estaba en el autobús escolar de rodillas mientras trenzaba el cabello de una compañerita de clases. Al ver esto, la conductora del autobús intervino de inmediato pues está en contra de las normas de seguridad, pero en vez de limitarse a hacer obedecer la norma de un modo maduro y respetuoso, le dirigió a Lexy un sermón de diez minutos, llenó de improperios y expresiones desagradables.

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Impactada por lo que había ocurrido, por la desproporción entre el error cometido y la reacción generada, Lexy se lo contó a su madre, Holly. Ella, al notar también la falta de coherencia entre sus acciones, pensó que quizá la conductora pasaba por problemas personales terribles, así que retó a su hija a hacer algo inusitado al día siguiente, y ella aceptó.

Lexy y su madre pasaron la tarde horneando galletas, las cuales debía entregar a la conductora del autobús junto con un abrazo. A la mañana siguiente, hizo lo acordado, pero no hubo necesidad de intentar abrazarla, pues la conductora, ante el gesto conmovedor de Lexy, se fue encima de ella con abrazos, totalmente enternecida por su acción.

Lexy y su madre lograron demostrar que a veces los problemas se pueden resolver pensando lo mejor de las personas, y dándoles la oportunidad de ser comprendidas y valoradas. Todos pasamos por momentos de frustración y los proyectamos sobre los demás, pero solo gente muy especial es capaz de ver más allá de lo evidente y crear condiciones para humanizar al mundo.

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¿Qué piensa usted? Quizá solo sea cuestión de paz mental y perdón. Mire el siguiente vídeo:

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