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Expresar la rabia no te hace mala persona

Aprende a lidiar con las emociones para que puedas aprovecharlas para crecer

Crédito de la imagen: Pxhere

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En algunos lugares le dicen enojo, en otros enfado. Hay quienes se molestan y también quienes se ponen bravos. Son todas variantes del nombre para describir la rabia, el disgusto o la impresión de desagrado que algo y/o alguien provocan. Este sentimiento, a menudo reprimido, es perfectamente normal y debe experimentarse como cualquier otro. Expresar la rabia no te hace mala persona, al contrario de lo que muchos creen.

Descubre la relación entre las emociones y el dolor de espalda.

Expresar la rabia y darle salida

Crédito de la imagen: Pixabay

Muchas convenciones sociales están dirigidas a controlar el comportamiento de las personas. Se refuerza lo que se considera positivo y se suaviza o directamente se censura lo negativo. Este mecanismo forma parte de la socialización y conocerlo es fundamental para desarrollar relaciones en cualquier esfera de la vida. Sin embargo, algunas convenciones impiden o dificultan experiencias que también son necesarias para el crecimiento personal.

Una de ellas es la rabia. Sus consecuencias y formas potenciales hacen que sea percibida como peligrosa, incómoda y hasta de mal gusto. Se le evita y se le reprime, aunque sea una reacción básica que todos experimentan con mayor o menor frecuencia. Se le teme porque puede originar violencia. Esta incapacidad de expresar la rabia, de lidiar con ella, impide darle salida y provoca una acumulación de desechos emocionales en el interior de la persona.

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Si esta energía no logra canalizarse, una pesada nube se forma y comienza a ensombrecer las relaciones y el temperamento. Aparecen entonces los conflictos irracionales, las palabras hirientes y el amargo sarcasmo. Comienzan las disputas, en el hogar y en el trabajo, que suman nuevas capas de resentimiento y frustración. Sobrevienen las rupturas y se afecta, en última instancia, la propia salud.

Cada cosa en su lugar

Crédito de la imagen: Freepik

Para expresar la rabia no hay que volverse un cavernícola energúmeno. No hay que emplear la fuerza física ni apelar a la violencia. Cada persona y cada situación es diferente, pero siempre habrá maneras más o menos constructivas de procesar las experiencias. En ocasiones basta con algo tan simple como llorar, limpiar el parabrisas que nubla el sentido común. A veces se requiere trabajo interno, revisión para desatar los nudos de los fracasos, las equivocaciones y los reveses.

Lejos de ser reprimida o ignorada, la rabia debe ser procesada para que la experiencia sirva de aprendizaje. Si la enseñanza de una experiencia se desecha sin ser aprovechada, no hay crecimiento ni desarrollo personal. Cada quien debe encontrar su camino para lidiar con la rabia, para manejar los sentimientos asociados y las emociones que genera.

Aprender a expresar la rabia es una forma de limpieza interior, necesaria y muy importante. Hay que desarrollar la inteligencia emocional, la gestión del estrés y el autoconocimiento. Deben identificarse las necesidades, los asuntos problemáticos y las áreas más sensibles para trabajar sobre ellas. No es una tarea fácil, pero es un esfuerzo que rinde frutos porque rompe las dinámicas estériles que te cargan inútilmente.

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Consejo final:

Infórmate, lee e investiga. Tómate el tiempo que necesites para aprender a expresar la rabia y canaliza esa energía de una manera que no impida tu crecimiento. Es más, úsala justamente como un medio para impulsarte, para trabajar los aspectos que debas mejorar y permitir tu propia evolución.

Aquí puedes conocer unos consejos para aprender a estar solo y feliz. Quizás la soledad te sea de gran ayuda para canalizar y exteriorizar la rabia.

Finalmente, puedes ver en el siguiente video a Enrique Delgadillo explicando cómo controlar el enojo y la ira inteligentemente.

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