Desde mediados del siglo pasado ha ido extendiéndose la costumbre de ducharse todos los días. Además de mayor acceso al agua, el crecimiento de una industria de productos de aseo personal tiene que ver con esta tendencia. Se ha hecho masiva una preocupación por la higiene que ha normalizado el hábito del baño diario. Sin embargo, esta costumbre podría no ser tan beneficiosa como se cree.
Ducharse todos los días: ¿sí o no?
Existe todo un debate en torno a esta cuestión. Para muchos el baño diario es un hábito básico de higiene. Mientras que para otros es un derroche de agua y energía. Algunos están convencidos de que mejora la salud, otros aducen precisamente lo contrario. La verdad es que ducharse todos los días trae consigo ventajas e inconvenientes, como se verá a continuación.
Ventajas de ducharse todos los días

Favorece la circulación de la sangre
Varios minutos bajo la regadera pueden contribuir a dilatar los vasos sanguíneos, reduciendo la presión arterial y favoreciendo la circulación de la sangre. Eso sí, siempre que el agua ronde los 34 grados. Si la ducha es con agua fría, se incrementa el flujo de sangre hacia tejidos y órganos. En cualquier caso, el resultado es una mayor oxigenación de todo el cuerpo. Esta es una ventaja innegable de ducharse todos los días.
Alivia la tensión muscular
Dos efectos se combinan para que la ducha diaria pueda aliviar la tensión muscular. Por un lado, la presión del agua sobre el cuerpo tiene un efecto relajante para los músculos ya que los descontrae y suaviza su rigidez, sobre todo después de la actividad física. Además, si la ducha es caliente, el efecto del calor húmedo sobre los vasos sanguíneos hará que aumente la irrigación de los músculos. En resumen, ducharse todos los días alivia la tensión y reduce los dolores musculares.
Estimula el cuerpo cabelludo y previene la calvicie
Inconvenientes de ducharse todos los días

Aumenta la sequedad de la piel
Sobre todo si se toman duchas muy calientes, la piel tiende a secarse, descamarse y lucir más avejentada. Esto se debe a que los baños frecuentes con agua caliente afectan la capa de grasa y proteínas que conservan la humedad de la piel. Esta barrera también la protege de agentes externos como el sol y la contaminación. Para tener una piel más suave e hidratada, la recomendación es espaciar las duchas y utilizar alguna loción hidratante que complemente la humedad natural de la piel.
Incide en la aparición de enfermedades cutáneas
El manto lipídico es una capa de la piel que funciona como una barrera contra agentes potencialmente peligrosos. Está compuesto, en su mayoría, por grasas y en él habitan organismos que protegen al cuerpo de la acción de hongos y bacterias nocivas. Aunque las duchas diarias y prolongadas pueden afectar al manto lipídico, la mayor agresión proviene de jabones y geles de baño. Estos productos pueden alterar el ph ligeramente ácido del manto lipídico e impedir que cumpla su función protectora. La consecuencia son enfermedades cutáneas como dermatitis y pitiriasis alba o manchas blancas sobre la piel.
Promueve la flacidez de la piel
Consejo final: A cada quien según sus necesidades
Más que una cuestión de dogmas o modas, la decisión de ducharse todos los días debe responder a las necesidades de cada quien. Alguien que se ejercite vigorosamente en zonas tropicales tiene un requerimiento distinto al de una persona sedentaria en lugares templados. De cualquier manera, la recomendación es seguir un patrón de aseo que se ajuste al que cada uno precisa de acuerdo a sus condiciones de vida.
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