De acuerdo con los estudios más recientes sobre el tema, los pacientes diabéticos, especialmente aquellos que no han controlado debidamente su enfermedad, son más propensos a adquirir infecciones micóticas del género Cándida.
Estas infecciones suelen afectar más frecuentemente la bucofaringe, el esófago, las uñas, los hongos, la piel y las zonas genitales, según la información suministrada por el secretario del Grupo de Estudio de Micología Médica de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), Miguel Salavert.
En el caso de las mujeres diabéticas, particularmente, las infecciones genitales son más frecuentes. Los estudios señalan que al menos el 75% de este tipo de población ha sufrido alguna vez de micosis vaginal, y que el 50% del grupo son vulnerables a su reaparición.
Al factor de riesgo que representa la alteración de la glucemia, se le suman las neuropatías, así como los problemas circulatorios que afectan la oxigenación de los tejidos. De acuerdo con Salvaret, no hay que desestimar tampoco la importancia de factores como el consumo de corticoides y antibióticos de amplio espectro, el sexo oral sin protección, el embarazo y el consumo asistido de hormonas.
Prevención de infecciones micóticas
En resumen, como medida de prevención de la micosis, es necesario controlar la diabetes mediante una dieta adecuada a la edad, el peso y el sexo, hacer ejercicios regularmente, mantener una higiene adecuada, no usar ropas demasiado ajustadas, tener sexo con protección, mantener las zonas de riesgo secas y consultar al médico ante la más pequeña señal de una posible infección.

