Quienes aman las orquídeas ni siquiera pueden imaginarse el sufrimiento de sus plantas. Lindas y delicadas, para muchos son más que un cultivo, sino un pasatiempo. Pero, lamentablemente, puede suceder que esta no esté tan sana, presentando algunos problemas. Entre ellos, el amarilleo de las hojas. Conoce cuáles son las causas y qué hacer en cada caso.
Hojas viejas
A medida que envejecen, tienden a amarillear y caer. Esto es completamente natural, pero busca si no hay signos de enfermedad. Para ello, mira cómo están las raíces y si están naciendo hojas nuevas, sin presencia de ninguna plaga.
Exceso de sol
Cuando se exponen a demasiada luz o incluso a la luz solar directa, las hojas pueden volverse amarillas y quemarse. Para resolverlo, simplemente pon la maceta en otro lugar, donde pueda adaptarse mejor.
Agua en exceso
El riego excesivo también puede hacer que las hojas se vuelvan amarillas. Ten también en consideración la capacidad de drenaje de la maceta y el sustrato utilizado, optando por cáscaras en vez de tierra. Así, evitas el exceso de humedad y el amarilleo de las hojas.
Replantar
Acidez
Cuando el sustrato envejece, tiende a volverse muy ácido, lo que impide la absorción de nutrientes. en consecuencia, las hojas comienzan a morir. Cambia todo el sustrato cada 2 años y asegúrate de que las orquídeas estén más saludables.
Enfermedades y plagas
Los hongos pueden amarillear las hojas, causando también manchas oscuras o pequeños puntos. Otra plaga común en las orquídeas es la cochinilla, que cubre la hoja como si tuviera una capa de algodón, además de amarillear. El pulgón también puede desarrollarse deshidratando la hoja. Para hacer esto, haz la limpieza manual y luego rocía una mezcla de agua, jabón y neem.
Falta de fertilizante
Cuando faltan nitrógeno y calcio, las hojas tienden a amarillear, siempre desde las puntas hacia el centro. La solución está en la correcta fertilización, siempre acorde a las necesidades de cada especie.

