Por mucho que se cuiden, a veces las tapas de vidrio de las cacerolas tienen algo de suciedad que es difícil de limpiar. Además de ello, las ranuras pueden acumular suciedad entre sus piezas, dando un aspecto nada agradable. Aprende cómo desmontar, hacer la limpieza general y la limpieza diaria de las tapas de vidrio.
Limpieza básica
Para el lavado básico del día a día conviene que hagas unos cuidados simples, pero estos te evitarán problemas. Además de quitar la grasa y dejar reluciente la tapa, este paso a paso evitará rayones que dejen el vidrio esmerilado. Conoce qué simple es:
1. Calienta un poco de agua y colócala en una fuente para horno o en una vasija, junto con una cucharada de vinagre.
2. Después, lava la tapa con la parte blanda de la esponja vegetal y detergente neutro y enjuaga bien.
3. Ponla en remojo durante 10 minutos en agua caliente con vinagre.
4. Retírala y sécala en seguida con un trapo de microfibra, que no dejará pelusa.
Limpieza profunda
Muy sencilla de hacer, la básica es para el uso del día a día. A pesar de ello, a veces también es necesario limpiar el interior de las partes de la tapa. Esto se debe a que la grasa puede entrar y secarse en estas partes, creando pequeñas costras. Para ello, desmonta toda la tapa y realza el procedimiento básico con la parte del vidrio.
Las piezas metálicas deben lavarse con una pasta elaborada con 2 cucharadas de bicarbonato de sodio y detergente hasta que quede al punto de pasta. Usa la esponja vegetal o un cepillo para limpiar bien. Si la suciedad aún persiste, puedes usar un limpiador de aluminio, solo en las regiones permitidas.
Cómo desmontarla
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