El famoso barco Titanic se hundió el 14 de abril de 1912. Uno de los pasajeros de tercera clase del barco era Mathilde Lefebvre, la cual en ese momento tenía 12 años.
El día antes del naufragio, Mathilde supuestamente escribió una nota, la puso en una botella y la tiró por la borda, para que algún día alguien la encontrara. Este es un hábito común de los marineros y es lo que se cree que hizo la joven.
Esa hipótesis surgió cuando la pareja Nacera Bellila y El Hadi Cherfouh, y sus hijos, Koceila y Dihia, encontraron la botella con la nota de Mathilde en New Brunswick, una provincia marítima en el este de Canadá, en junio de 2017.
La pareja que encontró la nota se la entregó a las autoridades para que la analizaran. De hecho, Mathilde, su madre y sus hermanos, que también estaban a bordo, nunca fueron vistos después del naufragio.
En cualquier caso, no se puede creer de primeras sin que se haga un análisis previo. En un primer momento, los científicos que llevaron la botella para su análisis confirmaron que “las marcas de moho en la botella y la composición química del vidrio son coherentes con las tecnologías utilizadas en la fabricación de este tipo de botellas a principios del siglo XX. El tapón de corcho y un trozo de papel metido en el orificio de la botella revelaron fechas de radiocarbono compatibles con la fecha de la letra. Entonces, todavía no hemos encontrado a nadie que pudiera haber hecho una broma, pero eso aún no descarta una estafa reciente”, dijo Nicolas Beaudry, de la Universidad de Quebec.
En cuanto a la letra de la carta, también es compatible con lo que aprendieron los niños franceses en aquella época. Pero, los análisis aún no son concluyentes.

