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¿Qué clase de madre eres?

La manera en que eduques a tus hijos, influirá de manera positiva o negativa en su futuro

Crédito de la imagen: Freepik

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Durante nueve meses llevas a tu bebé dentro de ti. Esta es una experiencia inefable. Desde el momento en que sabes que estás embarazada hasta el alumbramiento, cada movimiento que hace, cada vez que lo sientes o la primera vez que escuchas su corazón y lo ves en una fotografía son instantes que nunca olvidarás. Ser mamá es una de las tareas más complicadas que hay, ya que no existe un libro en el que se especifique cómo debes hacer las cosas. Asimismo, se debe tener en consideración que cada niño es diferente. No obstante, lo que sí que se puede tener en cuenta es qué clase de madre eres. Descúbrelo, a seguir.

¿Sabrías decir qué clase de madre eres?

El objetivo de que sepa qué clase de madre eres no es juzgarte, sino que te conozcas más a ti misma y que te des cuenta si la manera en la que estás educando a tus hijos consideras que es la correcta para su futuro.

En el supuesto de que estés en un supermercado y alguno de tus pequeños vea ese juguete que publicitan por todos sitios y se le antoje tenerlo, a pesar de que no sea una cosa que necesite, en el caso de que a él le entre una rabieta, ¿tú como actúas?

A) Le hablas pacientemente

Ante esta situación tú eres la clase de madre que dialoga con tu pequeño y le hace entender el porqué no le puedes comprar el juegue que desea en ese instante, y acabas de hacer el resto de compras que necesitas para tu hogar sin sentirte culpable.

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B) Le levantas la voz delante de toda la gente

Por el contrario, tu actitud es más dominante y lo amenazas con frases como “o te callas o te voy a dar algún motivo de verdad para que llores”.

C) Accedes a comprarle el juguete para que el niño no tenga ningún trauma

Dado que no quieres tener ninguna trifulca ni malestar con tu hijo, accedes a darle el gusto, porque piensas que sino se puede traumar e incluso considerarte una mala madre.

La explicación de los científicos

Teniendo en cuenta la opinión de los investigadores y los científicos, se puede decir que existen tres tipos de padres.

Permisivos

En este caso, son los hijos los que tienen el control sobre sus progenitores. Tanto es así que se dan casos en los que los críos obligan a sus padres a hacer lo que ellos quieren porque saben que los mayores tienen mucho temor a que les pase algo y acceden a todo.

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Estos son los chicos que crecen sin límites en su educación y a la hora de formarse. Esto hace que, con el paso del tiempo, adquieran conductas que hacen daño a los demás, y que destruyan a todo y a cualquier cosa que se ponga delante de ellos, incluso a ellos mismos.

Dominantes

Este tipo de padres son aquellos que recuerdan a un cuartel militar. Estos no dejan que sus hijos hagan nada, imponen reglar muy estrictas, todo hay que hacerlo como ellos dicen y no admiten ninguna opinión que sea contraria a la suya porque ellos siempre tienen la razón.

En el caso de que los niños se atrevan a romper alguna regla, las consecuencias que deberán pagar serán muy severas.

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La consecuencia de tener unos padres dominantes, es que sus retoños pueden acabar siendo

Personas inseguras: crecen con miedo a salir a enfrentarse al mundo y están llenos de traumas. Asimismo, su autoestima es muy baja, y si el día de mañana son padres, quizás tengan dificultades en criar a sus pequeños porque no sabrán cómo hacerlo.

Personas autoritarias: de tal palo tal astilla. Dado que es el ejemplo que han tenido en casa, se convertirán en individuos dominantes y autoritarios en todos los aspectos de su vida. Esto generará una cadena de dolor, infelicidad y miedo en sus vidas y en la de las generaciones venideras.

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Personas que no consigan probar la libertad: debido a la educación recibida, no sabrán aprovechar la libertad como es debido, y las chances de que cometan grandes fallos en sus vidas son muy altas.

Padres democráticos

Estos progenitores depositan la confianza en sus descendientes desde bien chicos y en sus capacidades. Dado que son personas que siempre están presentes en sus vidas, les han dado las herramientas que sus hijos necesitan para desarrollarse y defenderse ante las diferentes situaciones que se les van presentando en la vida. Por ello, son conocedores de en qué medida y cuándo es debido darle libertad a sus descendientes y cuándo es el momento de otorgarle responsabilidades.

La consecuencia de este comportamiento por parte de los mayores, es que sus hijos crecen con una gran autoestima, son personas seguras de sí misma y están preparadas para las distintas situaciones que les tocará vivir. De igual manera, son personas que desarrollan un gran respeto por los mayores y la familia, sus allegados y, especialmente, con su persona.

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Lee también: Cómo criar niños inteligentes

Tras haber leído el artículo, ¿sabrías encuadrarte en qué clase de madre eres? Escribe en los comentarios tu opinión al respecto y si consideras que sería bueno para tus pequeños modificar algunos de los comportamientos que tienes para con ellos.

Por último, en el siguiente vídeo, puedes aprender unas pautas para educar con disciplina positiva a los niños.

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