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Nació por cesárea, después de permanecer 107 días en el vientre de su madre muerta

Conozca la historia de Lorenzo, “el bebé milagro”

Sandra Pedro, estaba feliz porque a las 17 semanas de embarazo, el médico le había anunciado que su bebé sería un niño. Ella deseaba tanto tener un segundo bebé (tenía un hijo de 13 años) a pesar de sus problemas de salud.

Hacía 10 años que ella había sido tratada por un tumor en los riñones y ésta dolencia volvía a afectarla. El especialista le dijo que debía regresar a las consultas y ser operada nuevamente, pero ella dejó de ir al doctor porque no quería volver a pasar por  todo ese exhaustivo tratamiento.

Al día siguiente de la noticia, Sandra sufrió de un aneurisma y fue llevada de emergencia al Hospital, (en el camino sufrió dos paros cardiacos y entró en coma) a su llegada, los médicos certificaron que ella había sufrido una muerte cerebral. La doctora que la atendió reconoció que este caso la afectó mucho, porque a pesar de estar preparados para perder pacientes, el de mujeres embarazadas siempre es más doloroso.

Los familiares supusieron que si la madre había fallecido, el bebé también, pero grande fue su sorpresa cuando les dijeron que el bebé seguía con vida, dentro del útero de Sandra y que no desconectarían las máquinas de oxígeno para tratar de salvarle la vida a “Lorenzo”, el nombre que la madre había escogido para su bebé antes de toda ésta desgracia.

La familia decidió que siguiera conectada, porque esa hubiera sido la decisión de Sandra que deseaba tanto a este bebé.

Dr Susana Alfonso , enfermeros, Nuno Afonso y Nuno Camilo profesionales que lograron este milagro.

Después de 107 días de haber fallecido la madre y tras una ardua dedicación, los doctores y enfermeras consiguieron mantener con vida a Lorenzo con vida y al final practicar la cesárea.

“Es tan bonito, perfecto y redondito… es muy parecido a Sandra” declaró la hermana, Anabela. El “bebé milagro” como fue conocido en Portugal, nació entre risas y lloro, todos se abrazaban pues Lorenzo luchó por su vida y nació sin problemas cerebrales, muy activo y con ganas de vivir.

Lorenzo en brazos de su padre.

Por eso es que no debemos perder la esperanza, por más difícil que sea el camino, con fé y dedicación, algunos milagros pueden suceder.

 

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